domingo, 31 de enero de 2016

Aportes desde la Didáctica


 
Siguiendo esta misma línea, otro de los conceptos a mencionar se refiere a lo que se conoce como didáctica, para ello es pertinente citar a Ana Cecilia Ojeda Avellaneda quien hace un recorrido histórico de esta palabra. Desde la raíz indoeuropea deik “que evocaba una especial acción humana: la de mostrar algo, pronunciando palabras con solemnidad” (Ojeda; 2005; 35), de esta misma manera, nos muestra las siguientes acepciones de la palabra didáctica hasta la definición del diccionario del español actual  en el cual se “mantiene el significado  con el que se registró por primera vez la palabra en castellano, es decir: “cosa adecuada o buena para la enseñanza”, pero además agrega como otra de las acepciones la “parte de la pedagogía que tiene por objeto el estudio de los métodos de enseñanza” (Seco y Otros, 1999: 1599). Seguido a esto Ana Cecilia Ojeda, añade:
Como se puede percibir en el origen de la palabra y sus transformaciones permanece la idea de “lo que se debe enseñar” (retengamos que el adjetivo “discálico” está relacionado con la poesía) y se enfatiza en el tono solemne de dicha enseñanza, es decir, por una parte se pone de relieve aquello que vale la pena ser enseñado y por la otra, la manera como debe ser enseñado, señalando el tono de solemnidad con el que debe realizarse la acción de enseñar. (A. Ojeda, 2005: 35,36)
Basado en esto, es preciso agregar que una buena enseñanza de la literatura se logra en la medida que el docente por medio de estrategias de trabajo en el aula, motiva y facilita un conocimiento en miras de aportar al mejoramiento de las competencias que poseen sus estudiantes, en gran parte, es el docente quien diseña, planifica y organiza actividades que enriquezcan y perduren en la mente de estos.

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