Aportes desde la pedagogía
El texto El
poder de leer de Josette Jolibert, proporciona algunas bases acerca de cómo
la lectura influye sobre el ser humano y cómo lograr un enfoque veraz para
guiar a los estudiantes hacia el mundo de la lectura. La autora propone que
esta guía es la didáctica, por lo tanto son los caminos y las estrategias que como
futuros docentes debemos implementar. Afirma que “La información no se trasmite exclusivamente por el texto escrito, sino
también -y cada vez en mayor medida- por la imagen y el sonido” (Josette Jolibert,
2003: 47); este fragmento alude a que las lecturas que se realizan, no sólo se
hacen a textos escritos, sino que existen otros tipos de textos y otras
manifestaciones con las cuales se puede motivar al estudiante al mundo
literario.
Es
desde este enfoque, que se propone plantear ejercicios didácticos, lúdicos,
manuales y artísticos que ayuden y aporten en el proceso lector y escritor de
cada uno de los estudiantes, implementados mediante los títeres, estrategia
didáctica que ofrece diversas vías para abordar la lectura y escritura y por
tanto generando en los niños acercamientos al misterio, la fantasía y real que
ofrecen los libros de literatura infantil.
En esta perspectiva, uno de los conceptos que maneja
Josette Jolibert en El poder de leer
es el de la lectura, en el que plantea la dualidad que existe en su sentido y
significación:
La
extraordinaria importancia de la lectura reside aparentemente en esta doble
relación con un presente que conduce a una ausencia y se manifiesta como
presencia. Sin duda, la verdadera lectura comienza en el momento en que la
presencia del texto como texto desaparece literalmente. Leer con la vista
sería, pues, ese tipo de lectura que ya no requiere, como diría Alain, que “la
mantengamos con nuestro aliento”. Pero de todas maneras el texto, el libro,
permanecen, allí, presentes, siempre accesibles; sabemos que en cualquier
momento y gracias a nosotros, a nuestra actividad, ese cuerpo muerto puede
convertirse en un cuerpo viviente. (Josette Jolibert, 2003: 65)
De igual manera, se refiere a las falencias que
existen en cuanto a la lectura en el aula, dichas experiencias tienen que ser
repensadas, no sobra recordar que esta generación ya cuenta con otras formas de
leer y escribir el mundo y la percepción que tiene cada uno:
Lo que caracteriza a tantas
malas lecturas escolares, a tantas malas lecturas magistrales es,
desdichadamente, que el lector lee de labios para afuera sin implicarse a sí
mismo en sus raíces vivientes. Una buena lectura, en el sentido que le daba
Bachelard, es una lectura en la que está presente la realidad del cuerpo. Leer
es al mismo tiempo imaginar el cuerpo y percibirlo. Cuando Proust describe las
lecturas que hacía de niño en el jardín de su abuela, en Combay, muestra
claramente que se relaciona con lo real por medio de ese cuerpo ocupado en
leer, en viajar, en partir, pero sin desarraigarse nunca totalmente (Josette Jolibert,
2003: 68).

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