domingo, 31 de enero de 2016

Aportes desde la pedagogía



Aportes desde la pedagogía

 



El texto El poder de leer de Josette Jolibert, proporciona algunas bases acerca de cómo la lectura influye sobre el ser humano y cómo lograr un enfoque veraz para guiar a los estudiantes hacia el mundo de la lectura. La autora propone que esta guía es la didáctica, por lo tanto son los caminos y las estrategias que como futuros docentes debemos implementar. Afirma que “La información no se trasmite exclusivamente por el texto escrito, sino también -y cada vez en mayor medida- por la imagen y el sonido” (Josette Jolibert, 2003: 47); este fragmento alude a que las lecturas que se realizan, no sólo se hacen a textos escritos, sino que existen otros tipos de textos y otras manifestaciones con las cuales se puede motivar al estudiante al mundo literario.
            Es desde este enfoque, que se propone plantear ejercicios didácticos, lúdicos, manuales y artísticos que ayuden y aporten en el proceso lector y escritor de cada uno de los estudiantes, implementados mediante los títeres, estrategia didáctica que ofrece diversas vías para abordar la lectura y escritura y por tanto generando en los niños acercamientos al misterio, la fantasía y real que ofrecen los libros de literatura infantil.
En esta perspectiva, uno de los conceptos que maneja Josette Jolibert en El poder de leer es el de la lectura, en el que plantea la dualidad que existe en su sentido y significación:
La extraordinaria importancia de la lectura reside aparentemente en esta doble relación con un presente que conduce a una ausencia y se manifiesta como presencia. Sin duda, la verdadera lectura comienza en el momento en que la presencia del texto como texto desaparece literalmente. Leer con la vista sería, pues, ese tipo de lectura que ya no requiere, como diría Alain, que “la mantengamos con nuestro aliento”. Pero de todas maneras el texto, el libro, permanecen, allí, presentes, siempre accesibles; sabemos que en cualquier momento y gracias a nosotros, a nuestra actividad, ese cuerpo muerto puede convertirse en un cuerpo viviente. (Josette Jolibert, 2003: 65)
De igual manera, se refiere a las falencias que existen en cuanto a la lectura en el aula, dichas experiencias tienen que ser repensadas, no sobra recordar que esta generación ya cuenta con otras formas de leer y escribir el mundo y la percepción que tiene cada uno:
Lo que caracteriza a tantas malas lecturas escolares, a tantas malas lecturas magistrales es, desdichadamente, que el lector lee de labios para afuera sin implicarse a sí mismo en sus raíces vivientes. Una buena lectura, en el sentido que le daba Bachelard, es una lectura en la que está presente la realidad del cuerpo. Leer es al mismo tiempo imaginar el cuerpo y percibirlo. Cuando Proust describe las lecturas que hacía de niño en el jardín de su abuela, en Combay, muestra claramente que se relaciona con lo real por medio de ese cuerpo ocupado en leer, en viajar, en partir, pero sin desarraigarse nunca totalmente (Josette Jolibert, 2003: 68).

Por otra parte, nos encontramos con lo que plantea Josette Jolibert sobre los módulos de aprendizaje que permiten tanto al docente como al estudiante seguir organizadamente un proyecto de aprendizaje, con respecto al proceso de escritura manifiesta que no se enseña a escribir a un niño, sino que es él quien aprende a escribir (con nuestra ayuda y aquella de sus padres) (Jolibert, 1991: 36). Además agrega que es un proceso que se inicia en cada niño de distinta forma, pero es indispensable proponer estrategias de aprendizaje  que le permita fortalecer y crecer en el hábito lector como escritor

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